El órgano de Lesaka
![]() |
| Ituuria: Txuma Huarte Arregi |
In illo tempore…
Mi primer contacto con el órgano fue gracias a mi padre y a mi abuela (recientemente fallecida). Algunas veces, mi padre solía subir a ensayar o a cantar al coro con Félix Txoperena y me llevaba con él. Era fascinante para mí ver aquel «piano grande» con tantísimos «botones» y aquella gran cantidad de tubos. Algunas veces Félix me sentaba a su lado y, de esta manera, podía ver en directo que aquel «piano» tenía «dos pisos de teclas» y que además… ¡también se tocaba con los pies!
Por su parte, mi amatxi fue la serora de la parroquia durante muchísimos años. Los viernes, siendo yo bien niño, salía de la escuela e iba a «ayudar» a la amatxi a limpiar la iglesia. Subido en la mopa, pasillo arriba y pasillo abajo, me aprendí los himnos de San Ignacio, de San Francisco Javier, canciones piadosas varias… ¡y hasta el Tantum ergo!
| Iturria. Lesakako Udala. |
Muchas veces, mientras la amatxi Nati y servidor sacábamos brillo al pasillo, a los bancos, barandas y cosas varias, se solía oír a gente ensayando con el órgano. Algunas veces era Félix Txoperena, otras era Javier Leagasa y muchas veces solía ser don Máximo. Algo debió ver en mí aquel benemérito cura, que de vez en cuando me subía con él al coro y me dejaba trastear (poco se trasteaba con don Máximo) con el órgano. También tengo que decir que aprendí más música con el que en todos mis años en la escuela de música.
Cuando se aproximaban las festividades importantes, la amatxi y el que escribe subíamos al coro y le dábamos una vuelta a aquello: quitar el polvo, limpiar, dar cera al suelo y a los bancos, abrillantar… Y cuando la amatxi veía que le daba más trabajo que ayuda, me sentaba en un asiento de la sillería, cerca del «gran piano», y allí pasaba el tiempo haciéndole los coros y contemplando aquella mole musical.
Con el tiempo empecé a subir a cantar al coro con mi padre. Con mi voz recién mudada, subía a cantar en los funerales. Barítono era. Mi buen amigo Mikel Garciandia consideraba que «tenor vago». La primera vez que pude ver el órgano por detrás fue precisamente en un funeral, puesto que, habiendo tormenta, la luz se fue y tuve que entrar junto con José Guillermo Ballester a darle al fuelle. Mientras tanto don Juan se las arregló muy bien sin micrófono. Fue la primera de bastantes veces.
La misa de Perosi me transportaba a otro lugar. ¡Qué luz, qué potencia, qué fuego y qué paz! Los tres últimos acordes del Benedictus ( ¡en Do# Mayor!) de esta misa no tienen que distar mucho de lo que los coros angélicos cantan ante el trono de Dios. Ciertamente, cada año los acordes iban sonando un poco peor, y no era culpa del organista de turno (don Esteban, José Luis Olaetxea, Agustín).
| Iturria: https://s9.imslp.org/. Final del Benedictus de la Missa Secunda Pontificalis de Perosi |
Confieso, sin rubor, que he pasado muchísimas horas de mi niñez, mi adolescencia y, en general, de mi vida en la iglesia. Me la conozco mejor que muchos que han sido párrocos. En esas tardes de descubrimientos e investigaciones, hacía valer mi privilegio de ser nieto de la serora y me hacía con la llave del coro; me sentaba al órgano, lo encendía y tocaba machaconamente los contados cuatro acordes que me había aprendido en el piano de casa, pero combinando los registros. ¡Aquello sí que era PortAventura para mí!
Toda esta introducción viene a cuento de que hoy quiero hablar del órgano de nuestra iglesia. Hace algunos años se formó la Asociación Amigos del Órgano Roqués de Lesaka, con la que puntualmente he colaborado, y se me pidió que elaborara cuatro paneles informativos sobre distintos temas, pero teniendo al órgano como nexo de unión. Los paneles hablaban de la parroquia de San Martín, de la historia del órgano, de los organistas y organeros del pueblo, y de la asociación. Estos paneles están expuestos actualmente a la entrada del templo.
Recabé bastante información sobre los temas que me habían encargado, pero el formato no permitía exponer demasiados detalles y me ceñí a lo que consideré esencial.
Rescatando lo escrito en aquella ocasión y añadiendo información interesante (todavía queda mucha fuera), propongo al lector un pequeño viaje en torno al mundo del órgano en Lesaka.
Un poco de historia
La Iglesia Parroquial de San Martín de Tours de la Villa de Lesaka, dentro de su valiosísimo patrimonio, custodia en su coro una pieza de capital importancia y una relevancia histórica incuestionable: su órgano. La música ha sido desde tiempos inmemoriales un pilar fundamental en la identidad de este pueblo, y el devenir de este instrumento rey refleja perfectamente dicha tradición. El archivo parroquial nos revela que la presencia del órgano en la parroquia lesakarra no es un fenómeno reciente, sino que hunde sus raíces como mínimo en el siglo XVI.
| Iturria. Lesakako Udala. |
Existe constancia documental de que en el año 1572, con motivo de la inspección del visitador Alquiza (aquél que veto la presencia de los reyes moro y cristiano en en iglesia en la festividad de San Juan) de la Diócesis de Pamplona, se dictaron instrucciones muy específicas respecto a la celebración de la misa cantada, realizándose ya en aquel momento una mención explícita a la existencia y uso del órgano en los oficios religiosos, ordenando incluso vallar el órgano. Apartándome un poco del propósito de esta entrada, traigo, como nota curiosa, la orden que el mismo visitador dictaba en 1579 sobre el coro y que desvela que este tuvo antiguamente dos pisos:
“Y por cuanto por información que hemos rescebido nos consta que muchos vezinos de dho lugar Y villa de Lesaca suben al segundo sobrado de madera que esta en la dha Iglesia donde ay unas ventanas pequeñas auiertas, y estando en los oficios divinos y predicando el sancto evangelio los que suben al dho sobrado dexado de oyr los diuinos oficios y predicación del Sancto evangelio Se divirten mirando lo que pasa en la dha villa por las dhas ventanas y asi no oyen misa ni sermón lo cuales en muy grande deservicio de Nuestro Señor Y en grande Agravio de las consciencias ordenamos y mandamos que aquy adelante todos los vezinos y moradores de la dha villa no suban al dho sobrado y se cierren las dhas ventanas y para obrar todo lo suso dho este cerrada la trampa por donde se entra al dho sobrado y tenga la llave el relojero que ha d aderesçar el Relox las vezes q fuere menester y el vicario con los demas de horden como aya afientos en el segundo sobrado lo qual se aga y cumpla so pena de excomunión y de die ducº aplicados a la fabrica de la dha Iglesia”
A.P.L. Libro de Alhajas; fol.31.
Hablamos, lógicamente, del templo anterior al actual.
A lo largo de los siglos, el coro de San Martín de Tours ha albergado una sucesión de al menos cinco instrumentos diferentes, lo que demuestra el constante empeño de la villa por mantener actualizada su vida litúrgica y musical. Durante el siglo XVII, la actividad en torno al órgano fue especialmente intensa y atrajo a figuras de gran renombre en el ámbito de la organería. Entre los años 1650 y 1655, se documenta de forma fehaciente el trabajo minucioso del conocido organero Jacinto del Río en el templo.
Fue del Río famoso artista, hombre activo principalmente entre las décadas de 1630 y 1660, teniendo taller en Corella durante parte de su carrera y desarrollando una intensa actividad en Navarra, Gipuzkoa, Soria, Guadalajara y otras zonas de Castilla. Que un organero de este calibre trabajara en Lesaka nos da una idea del tipo e importancia del instrumento de nuestra parroquia.
| Iturria: https://catedralsiguenza.es/Órgano de la Catedral de Sigüenza, restaurado en 1663 por Jacinto del Río |
Asimismo, Lesaka estuvo estrechamente vinculada a la célebre saga de los Apecechea. Saga de la que tenemos noticia gracias al Padre Donostia y posteriores averiguaciones de del Padre Cecilio de Lezaun (Claudio Zudaire Huarte). Eran los Apecechea artesanos originarios de la vecina localidad de Igantzi pero establecidos en Lesaka, cuyo prestigio trascendió las fronteras de Navarra operando por toda la geografía española. En el año 1670, uno de los miembros más destacados de esta familia, Juan Apecechea, llevó a cabo una importante reparación en el órgano de la villa.
| https://www.salvatierradeesca.es/. örgano de Salvatierra de Esca, hecho por Juan Apecechea en 1684 |
Coincidiendo exactamente con este mismo año de 1670, los libros de cuentas de la parroquia registran el pago formal a Juan Martínez de Zozaya por su labor como organista, convirtiéndose así en el primer músico conocido con nombre y apellidos encargado de hacer sonar las notas del instrumento en Lesaka.
La evolución del órgano continuó de manera imparable y, al llegar al siglo XIX, el coro de la parroquia llegó a ver la sucesión de hasta tres instrumentos distintos. El primero de ellos fue el viejo órgano barroco heredado del siglo XVIII (el cual no llegó a cumplir 100 años), que fue sustituido más adelante por un nuevo instrumento encargado en 1847 al maestro Manuel Amezua. Finalmente, a finales de esa misma centuria, se proyectaría el órgano que ha llegado hasta nuestros días bajo la firma de los reputados hermanos Roqués. La documentación conservada no solo nos permite conocer la evolución física del instrumento, sino también los aspectos cotidianos y económicos de la época, detallando con precisión cuáles eran los sueldos asignados a los organistas y desvelando los lógicos litigios y tensiones que en ocasiones surgían entre los músicos encargados de la compleja tarea de tocar el magno instrumento y las autoridades eclesiásticas o municipales que debían ejercer como sus pagadores, siendo el caso de Rafael Salcedo uno de los ejemplos más significativos y documentados de este tipo de disputas.
El nombramiento de Rafael Salcedo, maestro de escuela también, supuso un punto de inflexión fundamental para la historia de la música y del órgano en la villa. Salcedo, quien ya contaba con una sólida experiencia tras haber ejercido en la parroquia de Mañeru entre los años 1835 y 1839, y posteriormente en Irún desde 1856 como sochantre y organista, recaló en Lesaka en julio de 1857 tras recibir el encargo oficial de asumir la organistía y la dirección de la recién creada Academia Municipal de Música. El Ayuntamiento de Lesaka, en un ambicioso intento de modernización cultural, quiso organizar una academia y una banda municipal de música siguiendo el exitoso modelo que se había implantado previamente en Irún. Bajo la dirección de Salcedo, el órgano adquirió un protagonismo cultural absoluto, puesto que no solo servía para el culto, sino que se transformó en el eje vertebrador en torno al cual se constituyeron con posterioriad una pequeña orquesta de cámara, un orfeón y una coral de voces blancas (espero hablar de todo esto en un futuro), desarrollando de forma paralela una decisiva función pedagógica en la instrucción de los futuros músicos populares del pueblo, hasta que en 1866 Salcedo abandonó el cargo debido a insalvables desavenencias económicas con sus pagadores.
Ante la marcha de Salcedo, la vacante fue cubierta por una de las figuras más formidables de la música lesakarra: Francisco Viela. Nacido en Elizondo pero plenamente avecindado en Lesaka, suegro, a la postre, de Eladio Esparza y tío de Tadeo Viela. El baztanés asumió de golpe todos los cargos vacantes y desarrolló una labor pedagógica y musical verdaderamente excepcional que se prolongó durante exactamente medio siglo, desde 1866 hasta 1916. Desde sus puestos como organista de la parroquia y director tanto de la Academia como de la Banda Municipal, Viela dedicó su vida a enseñar solfeo, piano, órgano y la ejecución de una gran variedad de instrumentos a las sucesivas generaciones de jóvenes de la localidad.
| https://lesaka.artxiboa.eus/. Homenaje a Fráncisco Viela (1ºfila, 4º desde la izquierda) por 50 años al frente del órgano, la academia y la banda. |
Su magisterio fue tan fecundo que de sus clases salieron algunos músicos de renombre, destacando por encima de todos ellos la figura de Miguel Echeveste, quien perpetuó el alto nivel musical de una villa que ya en el pasado había dado sagas tan interesantes como los Tellechea, donde Juan Bautista, Juan José y José ejercieron con éxito como cantores, organistas y maestros de capilla por diferentes puntos de la península a caballo entre los siglos XVIII y XIX. Estrechamente vinculados al órgano de nuestro pueblo se hallan también Luis Taberna, Pascual R.Aldave y Jose Luis Olaetxea. Ya tendremos ocasión en este blog de hablar detenidamente de todos estos músicos.
Toda esta brillante constelación de organistas no habría sido posible sin el silencioso y constante trabajo de una serie de músicos locales que, aun gozando de una menor fama fuera de sus fronteras, mantuvieron siempre en activo el fuelle del órgano parroquial, preservando la tradición y abriendo con generosidad el camino del aprendizaje a decenas de alumnos de la villa. En este grupo de indispensables colaboradores y maestros populares destaca de manera muy especial la familia Albistur, con nombres propios como José Albistur Iturria, Cándido Albistur Iturria y Víctor Albistur Esparza. De igual manera, hay que reconocer las aportaciones musicales de Carlos Echeveste Echaide, José María Azpiroz, Esteban Irusta, Máximo Hernandorena, Félix Txoperena, Javier Legasa y Agustín Arriola, quienes se encargaron de que la música de órgano jamás dejara de resonar en el interior del templo.
El órgano actual
| Ituuria: Txuma Huarte Arregi |
El instrumento actual vino a sustituir al órgano anterior, construido por la casa Amezua, que prestó servicio durante cerca de cuatro décadas. Al parecer, la calidad de algunos de sus materiales no era la más adecuada y el uso continuado, unido a la humedad característica de nuestra climatología, acabó causando un deterioro irreversible.
Don José María Hernandorena, párroco de la villa durante muchos años y promotor de numerosas obras e intervenciones en la parroquia, fue quien impulsó la sustitución del instrumento. Sus restos reposan en la hoy casi olvidada lápida situada frente a la caseta del cementerio, a ras de suelo, probablemente una de las más antiguas que se conservan en el camposanto.
Con la intención de conservar el órgano de Amezua, solicitó diversos presupuestos para su reparación. Sin embargo, el coste de restaurar aquel instrumento resultaba excesivamente elevado en comparación con la adquisición de uno nuevo. Por este motivo, decidió recabar propuestas de distintas casas organeras para la construcción de un nuevo órgano que garantizara un mejor servicio a la parroquia y una mayor durabilidad.
No se buscaba un instrumento cualquiera, sino que se exigía un órgano de altísima calidad arquitectónica y musical, equipado con los últimos adelantos técnicos de la época y dotado de una potencia y finura sonora capaces de llenar de manera homogénea el majestuoso espacio del templo.
Habiéndose asesorado bien, y teniendo ya decidido el presupuesto que más le convencía (el de Roqués, enviado el 24-11-1891), Hernandorena escribía así al Vicario General de la diócesis:
| Iturria: APL. Primera página de la carta de Hernadorena al Vicario General |
Transcribo la totalidad de la carta:
"M. I. S.
El Cura Párroco de la villa de
Lesaca a V. S. respetuosamente
expone:
Que hallándose el órgano de esta Iglesia parroquial en tan mal estado, que no hay aficionado que comprometa su reforma con relación a los adelantos del arte, se ha pensado en colocar un nuevo órgano de clase y con-diciones y presupuesto de diez y nueve mil pesetas; que acom-paña a esta solicitud.
El Ayuntamiento de esta villa da para dicho órgano trece mil pesetas. En los fondos de esta Iglesia hay un sobrante de seis mil pesetas.
Se suplica pues a V. S. me autorice para la colocación en esta Iglesia del referido órgano, invertir en su coste las seis mil pesetas de la Iglesia, vender el material del órgano viejo y si a la colocación del órgano no hubiere bastantes fondos para los gastos de su colocación y exa-men por peritos y demás gastos, me autorice también para yo adelantar lo necesa-rio, sin interés, y a calidad de reintegrar según permitan los fondos de la Iglesia.
Espero como se pide de su justificación.
Dios guarde a V. S. muchos años.
Lesaca, 2 de Enero de 1892
José M.ª Hernandorena
M. I. S. Provisor y Vicario general
del Obispado de Pamplona."
Archivo Parroquial de Lesaca
Recibido el permiso, se firmó el contrato de obra con los reputados hermanos organeros Manuel y Juan Roqués. Estos artesanos aragoneses, que años más tarde trasladarían su taller profesional a la ciudad de Pamplona y posteriormente a Erratzu, ya conocían bien la realidad de Lesaka, puesto que con anterioridad habían intervenido y reparado en más de una ocasión el órgano precedente que había construido Manuel Amezua.
La construcción del nuevo órgano concluyó con total éxito en el año 1893. Para su colocación hubo que cortar y recolocar parte de la sillería barroca del coro. Terminada la obra, el órgano fue sometido a una rigurosa peritación técnica a cargo de don Félix Hernández (1857 - 1935), organista titular de la Catedral de Pamplona, y de Francisco Viela, el célebre organista de Lesaka, fijándose el precio final del magnífico instrumento en la considerable suma de 19.000 pesetas de la época que fueron abonadas en dos entregas de 7.000 y 12.000 pesetas.
AUnque pueda resultar prolijo, introduciré a continuación las características técnicas de la obra de los Roqués conforme a lo que consta en el contrato (APL):
“Fachada y principal mecanismo del órgano
1.º Una nueva caja o fachada trabajada en pino de buena clase; adornada con sus correspondientes tallas y molduras y con tubos sonantes de estaño fino bruñido.
2.º Juego de secretos de maderas selectas y bien curadas, como requieren las sólidas y delicadas de este trabajo.
3.º Depósito de viento del mejor sistema de compensación con juegos de hierro y otros dos fuelles surtidores con movimiento suave y fácil.
4.º Dos teclados de manos de marfil y ébano de primera, con extensión de 63 notas cada uno de Do a Do o sean cinco octavas completas.
5.º Un teclado pedal de sistema moderno con extensión de 27 notas de Do a Re, para contras propias y enganches a los teclados de manos.
6.º Una consola separada de la caja o fachada del órgano, para que la colocación del organista sea de frente al altar mayor; la cual contendrá los teclados, tiradores de registros y diferentes pedales.
7.º Una grande arca llamada expresiva, con persianas movibles, que contendrá el número de juegos o registros que más adelante se expresan.
8.º Todo lo restante del mecanismo que comprende varillajes, tirantes, palomas, tornantes de hierro, muelles y otros accesorios será trabajado, a la vez que sólido, con finura y precisión en su movimiento, tanto para la pulsación de los teclados como en todos los demás juegos.
Disposición de los juegos o registros
Teclado principal
Flautado de 13 (8 pies) en fachada, estaño — 63 notas.
Violón de 26 (16 pies), tapado, madera y estaño — 63 notas.
Octava (4 pies) — 63 notas.
Quincena (2 pies) — 63 notas.
Lleno de 26 (16 pies), madera y estaño — 63 notas.
Bajón y Oboe (8 pies) — 63 notas.
Trompeta en batalla (8 pies), exterior en fachada — 63 notas.
Trompeta en 8.ª (4 pies), exterior en fachada — 63 notas.
Teclado segundo en expresión
Flauta armónica (8 pies), madera y estaño — 63 notas.
Violón de 13 (8 pies), madera y estaño — 63 notas.
Viola de 13 (8 pies), madera y estaño — 63 notas.
Voz celeste (8 pies), vibrante con la viola — 63 notas.
Flauta octaviante (4 pies) — 63 notas.
Nazardo en 12.ª, 15.ª y 17.ª, conjunto.
Trompeta real (8 pies) — 63 notas.
Clarinete (8 pies) — 63 notas.
Voz humana (en 26) (16 pies), mano derecha — 34 notas.
Teclado de pedales o pédalier
Contrabajo de 26 (16 pies), tapado, madera — 27 notas.
Contras de 13 (8 pies), gran talla, madera — 27 notas.
Nota: Todos los tubos de los juegos indicados llevarán material de primera clase. El tono del órgano será el diapasón normal adoptado en todos los instrumentos.
Pedales de combinación
Para la lengüetería interior y registros números 5 y 6 del teclado principal.
Para la lengüetería exterior y registros números 7 y 8 del teclado principal.
Para la lengüetería interior y registros números 15 y 16 del segundo teclado.
Tiraje o enganche del teclado principal al de pedales.
Tiraje o enganche del teclado segundo al de pedales.
Reunión de teclados.
Trémolo.
Timbre.
Pisa central para la expresión.”
Resumiendo muchísimo lo arriba expuesto y a fin de que sea más comprensible, en lo que respecta a su morfología y características técnicas, el órgano está constituido por una consola de dos teclados manuales y un pedalero completo. El instrumento se encuentra alojado dentro de una interesante caja de madera de marcado estilo ecléctico, muy bien trabajada en su remate superior, mostrando un imponente frente donde los tubos verticales de la fachada aparecen organizados simétricamente en cinco campos diferenciados, mientras que los tubos horizontales de la trompetería de batalla se distribuyen vistosamente en dos filas. Todo este conjunto monumental se ubica de forma majestuosa en el centro del coro parroquial, quedando elegantemente enmarcado y rodeado por la sillería rococó de madera noble dispuesta en dos pisos.
| Iturria: Txuma Huarte Arregi. Detalle del teclado con la placa de los organeros Roqués. |
Como cualquier instrumento histórico vivo, el órgano de Lesaka ha necesitado diversas intervenciones a lo largo del tiempo para garantizar su supervivencia y adaptarlo a las necesidades de cada época. La primera gran transformación de envergadura tuvo lugar en el año 1951, cuando la prestigiosa Casa Amezua y Cía llevó a cabo una profunda reforma del instrumento con el objeto de modernizarlo, introduciendo notables cambios arquitectónicos y variando sustancialmente las aportaciones en la registración original. Aquella obra de mediados de siglo contó con la inestimable supervisión técnica del gran organista lesakarra Miguel Echeveste, quien actuó como asesor directo del entonces párroco, don Agapito Ibarra.
| https://klasikart.com/ Miguel Echeveste Arrieta |
Una de las transformaciones más importantes se centró en la renovación y ampliación de las capacidades de control del organista. Los teclados manuales fueron modificados para mejorar la precisión y uniformidad del tacto, y sus teclas se forraron con nuevas chapas de galalita. Por su parte, el teclado de pedalier se construyó completamente nuevo utilizando madera de haya esterilizada, adoptando una forma recta y cóncava para facilitar la ejecución. Además, este pedalier se amplió de las 27 notas originales a las 30 notas (de Do a Fa) que exigían los estándares de la época. Para dar cabida a estas mejoras estructurales, la consola tuvo que ser separada cincuenta centímetros del cuerpo principal del órgano, lo que requirió prolongar las varetas, los tiradores y las conducciones de aire. Del mismo modo, la maquinaria se modificó para invertir el orden de los teclados manuales, tal como se disponía en los instrumentos modernos.
A nivel acústico y musical, el órgano experimentó una redistribución de sus registros para enriquecer su sonoridad general. El juego de Fagot y Oboe se trasladó al teclado expresivo para lograr un mejor efecto, y en el espacio que dejó libre en el Gran Órgano se instaló un nuevo juego de Violón de 8 pies como base de fondo, junto con un juego de Salicional de 8 pies. El pedalier también se potenció con dos nuevos registros independientes de contras (transmitidos del Violón 16 y del nuevo Violón 8), completando sus tuberías hasta las 30 notas. Para asegurar que los tubos más graves de la fachada y de madera no restasen presión de aire a los tubos menores, se construyeron nuevos secretillos independientes que permitieron regular la fuerza del viento de manera óptima.
https://die-orgelseite.de/. Tipos de tubos de órgano. Resulta muy interesante visitar la web para entender cómo suena cada uno de ellos. https://die-orgelseite.de/pfeifenarten_e.htm |
Finalmente, el instrumento dio un salto tecnológico al incorporar un nuevo motor ventilador eléctrico de alta capacidad. Este motor se diseñó específicamente para ser completamente silencioso y no perturbar la audición de la música, y contó con un sistema de acoplamiento que permitió seguir llenando los fuelles de forma manual en caso de que fallase el suministro eléctrico. También se instaló un trémolo expresivo moderno y graduable de la propia firma. Una vez subsanados todos los problemas mecánicos y de viento, y tras una limpieza rigurosa, se procedió a colocar de nuevo la tubería, realizando una rearmonización completa de cada registro para igualar sus transiciones y dotarlos de su carácter definitivo, concluyendo los trabajos con una minuciosa afinación general de todo el conjunto.
El valor de esta pieza no pasó desapercibido para los catalogadores modernos, y en la monumental obra de investigación titulada Órganos de Navarra, publicada en el año 1985 por Aurelio Sagaseta y Luis Taberna —este último aportando su doble visión como experto y como hijo del pueblo—, los autores afirmaron de manera categórica que el órgano de los hermanos Roqués de Lesaka es una obra de muchísimo interés artístico.
| Aurelio Sagaseta y Luis Taberna posando con su libro. |
En libro, advierten de que, si bien el instrumento no dispone de una cantidad excesiva de mixturas en su diseño, llama poderosamente la atención la enorme calidad de su sonido, el cual posee una vida, un nervio, una verdad y una fuerza excepcionales, virtudes que achacan directamente a la pureza de los materiales empleados en el siglo XIX y al innegable buen hacer de los talleres de los Roqués, subrayando además que, dentro de todos los registros disponibles, el flautado resultada de mayor calidad. Este cúmulo de valores históricos, técnicos y artísticos propició que el instrumento fuera declarado de forma oficial como Bien de Interés Cultural (BIC) el 17 de diciembre de 2007, mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial de Navarra el 18 de enero de 2008.
Tras aquella intervención de Amezua, el órgano experimentó dos actuaciones necesarias ya en el siglo XXI: la primera se acometió en el año 2009 y consistió fundamentalmente en la sustitución del motor eléctrico antiguo, el afinado general del flautado y la reparación integral del mecanismo del trémolo; la segunda y más importante se inició en el año 2022 y se prolongó hasta 2023, consistiendo en una restauración científica y en profundidad del instrumento.
Esta última y definitiva gran restauración fue posible gracias al impulso de la Asociación Amigos del Órgano Roqués de Lesaka, una entidad cultural sin ánimo de lucro que se había fundado en el año 2018 con el objetivo prioritario de salvar, restaurar y recuperar el órgano construido en 1893 en su concepción original. La asesoría para este proyecto vino de la mano de ANAO y el gran José Luís Echechipía.
Los minuciosos trabajos de restauración se desarrollaron entre los años 2022 y 2023 y fueron confiados a las expertas manos del maestro organero Rubén Pérez Iracheta, del Taller Diocesano de Restauración de Santo Domingo de la Calzada.
El criterio principal de esta ambiciosa intervención fue de carácter puramente conservador y restitutivo, centrándose los esfuerzos en la depuración completa de todos aquellos añadidos y modificaciones introducidos por la Casa Amezua y Cía en 1951. Aquellas reformas intermedias, además de exigir hoy un proceso de recuperación sumamente costoso, terminaban por desdibujar y alterar el verdadero carácter y la personalidad del órgano de los hermanos Roqués como una obra de arte singular y única de finales del siglo XIX.
| Ituuria: Txuma Huarte Arregi |
El trabajo de Rubén Pérez Iracheta abarcó de manera integral todos los componentes del órgano, procediéndose a una minuciosa limpieza y a un reacondicionamiento completo de toda la compleja maquinaria interna del secreto y las transmisiones. De igual modo, se renovaron por completo los teclados de la consola y el pedalero, se llevó a cabo un tratamiento de desinfección total contra xilófagos en todas y cada una de las estructuras y partes de madera de la caja y el interior, y se dotó al monumental instrumento de una instalación eléctrica completamente nueva que incorpora iluminación interior de última generación. En lo relativo a la tubería metálica, se realizó un trabajo de orfebrería devolviendo los tubos a la exacta disposición de registros de origen, lo que conllevó la reparación manual y el desabollado de los pabellones deformados, la ejecución de encolados específicos, una limpieza profunda del metal y una exhaustiva revisión de la armonización general, la cual se encontraba muy irregular debido al paso del tiempo. El feliz resultado de todas estas intervenciones coordinadas ha permitido no solo un funcionamiento mecánico óptimo y suave, sino la milagrosa y total recuperación de un órgano genuino en su estilo, sonoridad y época.
| Ituuria: Txuma Huarte Arregi |
Una vez culminada con éxito esta histórica restauración, el firme compromiso actual de la Asociación Amigos del Órgano Roqués de Lesaka consiste en velar de forma permanente por el perfecto estado de conservación del instrumento, dar a conocer su inmensa riqueza histórica y patrimonial tanto a los vecinos como a los visitantes, y contribuir activamente a que el órgano esté plenamente integrado en el día a día musical del pueblo. Para alcanzar estas metas, la asociación desarrolla de forma constante diversas iniciativas culturales dirigidas a conseguir que este instrumento, además de prestar su lógico y tradicional servicio a la liturgia religiosa, actúe como un elemento dinámico, vivo y formativo dentro de la vida cultural e institucional de Lesaka.
En la actualidad, el órgano de los hermanos Roqués se utiliza con una enorme frecuencia en la localidad, puesto que todos los funerales suelen estar solemnemente acompañados por el coro y el órgano, así como la misa vespertina del sábado. De la misma manera que resulta imprescindible en las grandes festividades del año como la Navidad, la Semana Santa, el Corpus Christi o las fiestas de San Fermín. A este uso litúrgico tradicional hay que añadir que, a partir del año 2018, se organizan con regularidad ciclos de conciertos de órgano en los más diversos formatos musicales, consiguiendo que el eco de sus tubos restaurados siga escribiendo la historia viva de la Villa de Lesaka.
Iturria: Orfeón pamplonés. Conciero de inauguración del órgano. Agur Jaunak con arreglo de Pascual R.ALdave.30 septiembre, 2023.Gracias a diversas subvenciones, se ha podido editar un libro escrito por Iñigo Morentin de Carlos y grabar un pequeño documental dirigido por José Luís Echechipía.
Archivo Parroquial de Lesaka. (s. f.). Libro de Alhajas. [Fondo Documental].
Capdepón Verdú, P. (2011). La música en Irún en el siglo XIX: la capilla de música de la Iglesia de Santa María del Juncal. Archivo Municipal.
Goya Iraola, J. (1983). Órganos, organeros y organistas (3.ª ed.). Diputación Foral de Navarra, Dirección de Turismo, Bibliotecas y Cultura Popular.
Sagaseta Aríztegui, A., & Taberna Tompes, L. (1985). Órganos de Navarra. Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura.
Zudaire Huarte, C. (1980). De organistas y organeros en Navarra en el siglo XVII. Príncipe de Viana, 41(160-161), 507–560.
Zudaire Huarte, C. (1981). Los organeros Apezechea de Yanci-Lesaca (Navarra). Revista de Musicología, 4(2), 279–294.
.jpeg)
Comentarios
Publicar un comentario